fbpx

Una mañana muy soleada, mamá gallina salió con sus pollitos a pasear como todos los días lo hace. Ella como siempre llevaba la marcha al frente y todos sus hijitos iban en fila detrás.

Feni, el pollito más amarillo de sus hijos y también el más peculiar siempre era el último en la fila, solía maravillarse con cada cosa que veía durante su recorrido, para él todo eso era tan nuevo y hermoso que no podía dejar de observarlo con detenimiento, esto hacía que se atrasara un poco en el andar. Su mamá ya lo conocía, porque cada mañana era igual, escuchaba un gritito desde lejos diciendo:
“Mamá viste, viste” era Feni que asombrado quería contarle a todos lo nuevo que había podido observar.

Pero esa mañana Feni vio algo que nunca antes había visto, algo que lo dejo totalmente asombrado, era tan hermoso lo que estaba apreciando que se quedó congelado. Una grandiosa mariposa azul estaba saliendo de su capullo. Feni a una distancia considerable observaba como el capullo se iba rompiendo de a poquitos y como esta iba saliendo de allí, cuando logro romper el capullo totalmente, hizo un gran movimiento con ambas alas para estirarlas, este género un fuerte viento que empujo a Feni al pasto, el un poco perplejo se asusto por el golpe y empezó a llorar, se había dado cuenta que ya se encontraba muy lejos de los demás.

La mariposa al escuchar el llanto del pollito que se encontraba tirado en el suelo, voló rápidamente a su lado para ayudarlo. El azul tan brillante de sus alas logro que Feni se maravillará de inmediato y dejará de llorar, ella muy amablemente le pregunto:

  • Pequeñito ¿estás bien?, ¿Necesitas ayuda?

A lo que Feni responde:

  • Sí señora, pero creo que por ver como salías de tu casita me he quedado atrás de mis hermanos y de mi mamá.
  • No te preocupes, yo te acompañaré a buscarla.

La mariposa ayudo a levantar a Feni del piso y empiezo a volar junto a él. Durante el camino, el muy curioso le empiezo a preguntar:” ¿Por qué rompiste tu casita?, ¿Ya no te gusta?, y ahora ¿Dónde vas a vivir?, puedes venir con nosotros, tenemos espacio para ti”.

Ella entre risas y con afán de responder a sus preguntas le dice: “Ya era hora de dejarla y buscar una nueva, como tu lo hiciste cuando eras pequeño”. El se encontraba un poco confundido con lo que ella había respondido, así que inmediatamente la mariposa quiso aclarar su confusión: “Cuando tú eras mucho más pequeñito, también vivías en una casita, un huevito, pero fuiste creciendo y llego un momento donde se volvió muy pequeñita para ti, la fuiste rompiendo de a poquitos para poder salir de ella y empezar un nuevo camino, así mismo he hecho yo y mira qué casualidad que nos encontramos y ahora tengo un nuevo amigo”. Al escuchar esto Feni pego un salto de felicidad y a lo lejos vio a su mamá y hermanos regresar, corrió rápidamente hacia ellos para contarles lo que acaba de suceder y presentarles a su nueva amiga.

La mamá gallina muy agradecida con la mariposa por cuidar de su hijo la invito a que los acompañará cada mañana a su paseo para que pudiera volar junto a su nuevo amigo, Feni el pollito amarillo.

FIN

Dejar un comentario